El cultivo del tabaco es la primera fase del proceso de producción. Es una fase esencial ya que si el cultivo no es el adecuado, el tabaco no tendrá la calidad suficiente para llegar a convertirse en los productos que encontramos en los estancos: picadura, cigarrillos, cigarros, puros.

Plantación de tabaco

Plantación de tabaco

Siembra y trasplante

El cultivo del tabaco comienza con el sembrado de las semillas. Las semillas se colocan en semilleros donde crecerán unas 8 semanas, hasta alcanzar los 15-20 centímetros. La planta del tabaco necesita luz para crecer y, en algunos casos, se fertiliza la tierra con diferentes tipos de abonos naturales que marcarán el sabor de la planta.

Pasadas las 8 semanas, el tabaco se trasplanta del semillero a la tierra que ha sido previamente trabajada para mejorar la calidad y el rendimiento. Durante los tres meses siguientes, los agricultores velan por el buen crecimiento de sus plantas, la tierra se sigue cuidando, se riegan, se protegen de posibles plagas, etc. Pasado este tiempo la planta está lista para la cosecha.

La cosecha

Es muy importante recolectar las hojas del tabaco en el momento justo. Si la planta está muy verde o muy madura, el tabaco no será de la calidad adecuada. En función del tipo de planta, la recolección se hace de una manera o de otra.

Como te contábamos en el post sobre el tabaco Virginia, esta planta se recolecta en fases ya que cada parte de la planta aporta unas propiedades y tiene un proceso de maduración diferente. Con el tabaco Burley, sucede lo contrario. La planta se corta y se seca entera.

El secado

El secado es la tercera fase antes de que el tabaco llegue a las fábricas para ser procesado. Próximamente te contaremos en otro post cómo se desarrolla el proceso de secado y los tipos que hay.

¡Hasta pronto!

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